ALERTA POR METALES PESADOS EN COLOMBIA:
CERTIFICACIÓN DE VAJILLAS, CLAVE PARA PROTEGER LA SALUD

En el hogar, lo que parece una cena familiar segura podría esconder un peligro invisible. En Colombia, el uso de vajillas, piezas de loza y cerámica que no cumplen con los estándares de seguridad técnica representa un riesgo crítico para la salud debido a la migración de metales pesados como el Plomo (Pb) y el Cadmio (Cd) hacia los alimentos.
Ante este panorama, la Resolución 1440 de 2021 se ha consolidado como la herramienta legal más importante para proteger al consumidor. Este Reglamento Técnico de Vajillas es de cumplimiento obligatorio para todos los fabricantes e importadores, buscando evitar que artículos de uso cotidiano se conviertan en fuentes de intoxicación crónica, especialmente para poblaciones vulnerables como niños y mujeres embarazadas.
“En Colombia, existen laboratorios y organismos de certificación que trabajan todos los días para demostrar que productos como vajillas y cerámica son seguros para las familias. Lo que hace falta, es que los consumidores se aseguren de adquirir los productos que sí cumplen con la normatividad”, explicó William Vizcaíno, Director general de NYCE en Sudamérica.
El riesgo oculto en el esmalte y el color
Contrario a la creencia popular, el riesgo no reside solamente en la arcilla o el material base, sino en los procesos de acabado. Según expertos técnicos, los puntos críticos de contaminación son:
- Esmaltes Vitrificados: Utilizados para dar brillo, pero que en procesos artesanales o no controlados emplean plomo para mejorar la dureza.
- Decoraciones Superficiales: Pigmentos en tonos rojos, naranjas o amarillos que suelen contener cadmio.
- Desgaste y Acidez: El riesgo aumenta significativamente cuando la vajilla entra en contacto con alimentos ácidos (limón, tomate, vinagre) o cuando la pieza presenta fisuras, facilitando la liberación de los metales.
Un desafío regional con impacto local
En Sudamérica, la producción artesanal y semi-industrial presenta retos importantes. Estudios del Instituto Nacional de Salud (INS) y boletines epidemiológicos han identificado que el uso de cerámica esmaltada sin control es una de las fuentes principales de exposición doméstica al plomo en varias regiones del país. Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido que la cerámica vidriada sin control técnico es una causa frecuente de enfermedades crónicas en América Latina.
La certificación: Garantía de seguridad y competitividad
Para mitigar estos riesgos, la realización de pruebas de laboratorio y la obtención de certificados de conformidad son pasos indispensables. Organizaciones líderes como NYCE desempeñan un papel fundamental en este ecosistema de seguridad.
«La certificación no es solo un trámite legal, es la garantía de que el producto que llega a la mesa de los colombianos ha sido sometido a rigurosos ensayos de prueba y por el proceso de certificación, que demuestran que son seguros para los comensales ya que no superan el nivel máximo de migración de metales», señaló William Vizcaíno, Director general de NYCE en Sudamérica.
Al cumplir con los procesos de prueba y certificación de productos, las empresas fabricantes e importadoras obtienen beneficios como:
- Acelerar la comercialización: Al cumplir con la Resolución 1440, los productos pueden ingresar y distribuirse en el mercado nacional sin barreras técnicas.
- Fortalecer la confianza: Las marcas que certifican sus procesos demuestran un compromiso real con la protección de sus clientes.
- Cumplir estándares internacionales: Asegurando que la loza y el vidrio fabricado o importado esté a la altura de normas globales como la ISO 6486.
La recomendación para los consumidores es clara: verificar que los productos adquiridos cuenten con el respaldo de marcas que cumplen con el reglamento técnico. Por su parte, para el sector industrial, el trabajo conjunto con organismos de certificación como NYCE se traduce en una ventaja competitiva que prioriza la vida y la salud pública.